Aunque no son uno de los alimentos con mayor cantidad de fibra, los anacardos aportan cierta cantidad de este nutriente.
La fibra es importante para el funcionamiento normal del sistema digestivo y contribuye a una alimentación más saciante.
Una dieta que incluya frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos puede ayudar a aumentar de manera significativa la cantidad total de fibra consumida durante el día.
Magnesio: uno de sus minerales destacados
Los anacardos destacan especialmente por su contenido en minerales, entre ellos el magnesio.
El magnesio participa en numerosas funciones del organismo, incluyendo el funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso y el metabolismo energético.
Por supuesto, comer anacardos no sustituye una alimentación equilibrada ni garantiza por sí solo que una persona obtenga suficiente magnesio. Sin embargo, pueden contribuir a la ingesta diaria de este mineral.
Contienen cobre
Otro mineral presente en los anacardos es el cobre.
El cobre interviene en diferentes procesos fisiológicos y contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso, al metabolismo energético y al mantenimiento de los tejidos conectivos.
Esto ayuda a explicar por qué los frutos secos pueden ser alimentos nutricionalmente interesantes incluso cuando se consumen en cantidades relativamente pequeñas.
¿Pueden los anacardos formar parte de una alimentación saludable?
Sí.
Para la mayoría de las personas, los anacardos pueden incluirse perfectamente dentro de una dieta equilibrada.
Una buena opción es consumirlos naturales o tostados sin exceso de sal y utilizarlos para complementar comidas en lugar de convertirlos en un alimento para comer sin límite.
Puedes añadir unos pocos anacardos a una ensalada, incorporarlos a un plato de verduras, utilizarlos en una receta de arroz o disfrutarlos como tentempié.
El problema del exceso
Aquí aparece uno de los puntos más importantes.
Que un alimento sea nutritivo no significa que pueda consumirse sin límite.
Los anacardos son relativamente densos en energía. Comer grandes cantidades puede aumentar considerablemente la ingesta calórica diaria.
Por eso, si estás intentando controlar tu peso o simplemente mantener una alimentación equilibrada, es preferible prestar atención a las porciones.
Comer directamente de una bolsa grande puede hacer que resulte fácil perder la noción de cuánto has consumido. Una alternativa sencilla es separar una pequeña porción antes de empezar a comer.
Cuidado con los anacardos muy salados
No todos los anacardos que encontramos en las tiendas tienen el mismo perfil nutricional.
Algunos productos vienen cubiertos con cantidades importantes de sal, azúcar, aceites añadidos o diferentes condimentos.
El anacardo en sí puede ser una buena opción, pero una preparación muy procesada puede aportar bastante sodio o calorías adicionales.
Por eso, cuando sea posible, conviene revisar la etiqueta y comparar productos.
Los anacardos naturales o tostados sin grandes cantidades de sal suelen ser una opción sencilla.
¿Y las personas alérgicas?





